Los prejuicios en torno al dinero forman parte de los dimes y diretes habituales en nuestras sociedades. Seguro que tú también habrás escuchado muchos comentarios despectivos acerca de él. Comentarios que ahondarán en la superficialidad y vacuidad de este concepto.

Se trata, en numerosas ocasiones, de argumentos propios de las frases que aparecen en los sobrecillos de café. Razones que pueden sonar buenistas y atractivas, pero que, fuera de contexto, no significan absolutamente nada. Quizá no te suene muy populista, pero en este texto vamos a hacer una encendida defensa del dinero.

Te invitamos a que sigas leyendo lo que tenemos que contarte acerca de este medio, por lo que ya te adelantamos que para nosotros no es ningún fin. Esperamos que te parezcan convincentes nuestras reflexiones.

No has de pedir perdón por hacer trading

En primer lugar, uno de los prejuicios que has de descartar inmediatamente es el de que el trading es una actividad meramente especulativa. Aparte de que, como persona, tienes la libertad para hacer lo que te apetezca mientras no perjudiques a los demás, circunstancia que se encarga de garantizar el ordenamiento jurídico, ganar dinero no es ningún objetivo vergonzante. La envidia, sin embargo, sí que nos parece un sentimiento reprobable.

Partimos, además, de que no buscamos ganar dinero como una mera acumulación de divisas. Y, en este sentido, creemos que resulta interesante incidir en dos ideas básicas acerca de lo que consideramos riqueza en nuestras sociedades actuales.

Por una parte, la riqueza no equivale al nivel de ingresos que tenga una persona. De hecho, si una que tiene unos altos destaca por sus elevados gastos, no será capaz de generar riqueza. Será lo que le sucederá, por ejemplo, a una que invierta la mayor parte de sus ingresos en su vivienda y medio de transporte habituales. La ostentación no tiene que ver con la riqueza. Lección número uno.

Por otro lado, la combinación de perseverancia y buenas decisiones económicas puede convertir a una persona en rica en una sola generación. Por lo tanto, no todos los millonarios son descendientes de personas adineradas. Ni todos ellos fueron ganadores de premios gordos de la lotería ni firmaron contratos en clubes de fútbol de élite. Trabajando también te puedes hacer millonario, así que derriba ese otro falso mito que sentencia que es imposible conseguirlo gracias a tu dedicación principal. La cual también puede ser -¿por qué no?- la propia de un trader.

El dinero como herramienta

Ya te habíamos avanzado que el dinero en sí mismo no vale nada, pero desde luego sí que es un instrumento fundamental para conseguir lo que queremos. Y no nos estamos refiriendo únicamente a las finalidades materiales, que tampoco van a ser criticadas por nosotros. El sabio refranero castellano dice que el dinero no da la felicidad, pero ayuda a conseguirla.

Por consiguiente, no dudes en concebir el dinero como una herramienta, por ejemplo, para disponer del tiempo que necesitas para dedicarte a tus actividades favoritas. Actividades que incluso pueden ser altruistas y relacionadas con objetivos solidarios. Puedes interpretar el dinero como un aval que te permita actuar con más libertad. Podemos decir que te permite comprar tiempo y te proporciona seguridad en el presente y futuro. Incluso el dinero puede ser clave para legar esta seguridad a tus descendientes.

Tener un buen saldo entre ingresos y gastos te permitirá ahorrar dinero. Y en esta capacidad reside la clave para, en realidad, no tener que preocuparte por el dinero.

En definitiva, pasa de los prejuicios en torno al dinero y ten claro que ser trader es una alternativa totalmente legítima de conseguir el que necesites.

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